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Mexico, Tierra de Brujos



MEXICO TIERRA DE BRUJOS

A pesar de haberse convertido en un pais cosmopolita y moderno, en México no se pierden las tradiciones. Los brujos, curanderos y chamanes siguen formando una especie de sociedad oculta que se extiende en el tiempo y a lo largo de todo el territorio, en donde los embrujos, ritos y ceremonias siguen practicándose con la misma regularidad que en tiempos anteriores a Cristóbal Colón.

Esta estrecha relación con lo oculto es lo que atrae la visita de miles de turistas europeos durante todo el año, ávidos de conocer otra forma de relacionarse con la realidad. No es necesario buscar lugares apartados y desconocidos para tomar contacto con la presencia del esoterismo en México. En todo el pais hay un gran número de curanderos, brujos y chamames que afirman curar enfermedades, evitar la mala suerte, ayudarnos a recuperar a un ser querido o triunfar en los negocios.

Estos brujos y curanderos utilizan para sus ceremonias y sus “limpias” todo tipo de hierbas, aguas perfumadas, aceites esenciales, inciensos, sahumerios”ajos machos”, velas, huevos y animales que sacrifican. Muchos de ellos tienen ademas un gran conocimiento de las plantas y los hongos.

En casi todas las ceremonias están presentes las velas. Las que mas abundan son las velas blancas, que se suelen utilizar para pedir la protección de los santos e invocar las fuerzas del Bien, y las velas negras, para hacerse con la complicidad de las fuerzas del Mal . Las diferentes velas de colores son utilizadas según el día de la semana y según que tipo de petición vaya a hacerse.

El domingo es un día muy importante para la comunidad esotérica, porque venden sus productos en la feria, compartiendo recetas y “gualichos” con turistas y lugareños. Disponen de muchas plantas autóctonas y los mas generosos revelan sus fórmulas secretas. Ejercen su oficio en plena libertad y cuentan con un prestigio que nadie cuestiona. La mayoría de las consultas se orientan al plano amoroso y a problemas de salud, pero tambien se le da mucha importancia a daños y maleficios.

Hechiceros, brujos, curanderos y chamanes utilizan el mercado del domingo casi como un aula de enseñanza. Allí, con toda paciencia, explican como actuan sobre el espíritu o sobre el cuerpo las diversas hierbas de las que conocen hasta el último secreto. Para deshacerse de malas vibraciones hay que conocer cuales son las plantas que tienen fluidos especiales capaces de absorber toda negatividad , ya se trate de miedo, odio o envidia. Ellas son el pirul, la jacaranda, la valeriana, y la albahaca.

La receta consiste en preparar un ramo con estas hierbas. En el centro del ramillete hay que colocar un tulipán rojo. De ese modo se forma “el ramo de la divinidad” y con él se efectuan las “limpias” que eliminan daños y fuerzas maléficas.

Claro que tambien existen hierbas peligrosas y los curanderos son muy estrictos en cuanto a su uso. Por ejemplo: el toloache, hierba que se utiliza en todo el mundo como anestésico, se conoce en México como la “hierba del diablo” y es sumamente venenosa. Una infusión de toloache puede provocar la locura. El que conoce bien las dosis indicadas, puede emplear el tallo y las hojas secas de toloache para elaborar ungüentos y pomadas que ayudan a cicatrizar la piel y aliviar las molestias que provocan las picaduras de algunos insectos.

Hay quienes preparan cigarros con las hojas secas de toloache para relajar el espíritu. Algunos chamanes, antes de emprender un viaje astral, fuman un cigarro de toloache. Consideran que el alma se libera mas facilmente del cuerpo cuando el humo de toloache se eleva hacia el cielo.

Tambien es una hierba del amor. Se utiliza en hechizos fuertes. La persona que quiere enamorar a otra, debe ofrecerle un te de “hierba del diablo”, claro que debe conocer muy bien la dosis exacta de toloache que contendrá la infusión. De lo contrario, puede provocarle a su amado o amada un serio problema de salud.

Se dice que la “hierba del diablo” elige a quien favorecer. El brujo que tenga a esta hierba como aliada, nunca debe tomar las flores. De esta hierba se aprovecha la raiz, el tallo, las hojas y las semillas.

A la planta de Aloe Vera se la conoce como “Sábila” y está presente en muchos hogares, ya que se le atribuyen propiedades milagrosas. Atrae “buenas vibraciones” y ademas ayuda a combatir enfermedades. Los aztecas conocían las virtudes de esta planta y por eso la utilizaban para curar las heridas de los guerreros.

La sabiduría de los esoteristas mexicanos se remonta a tiempos muy lejanos. Antes de la conquista, los indios tenían infinidad de medicamentos a base de hierbas y conocían las concentraciones exactas que debían emplearse para la cura de enfermedades de acuerdo a la edad, la constitución corporal de la persona enferma y el tipo de metabolismo.

Se consideraba que las dolencias físicas eran de dos tipos: las malas, de origen humano, provocadas por pecados y acciones dañínas contra el prójimo o la divinidad y las buenas, enviadas por los dioses como castigo para dar una lección.

El curandero era una especie de mago y sacerdote. Ademas de conocer las propiedades de las plantas y hierbas curativas, sabía que piedras utilizar para que el alivio llegara mas rápido. En las curaciones a veces se empleaban animales que consideraban aliados mágicos de los hombres. En el mundo mágico Mexicano, la muerte ocupa un lugar fundamental. Lejos de provocar temor o inquietud, este destino fatal que aguarda a todos los humanos es motivo de celebración.

Desde épocas muy remotas, este pueblo misterioso y festivo consideraba que la vida es una especie de sueño y la muerte es el momento de despertar. De ahí la proliferación de chamanes que se sumergen en un sueño profundo ayudados por hongos y plantas aluginógenas. De ese modo tratan de penetrar en el misterio de la vida y la muerte, para ver la realidad.

Actualmente, los mexicanos siguen profesando un culto a la muerte y a los muertos. Los panaderos de algunas localidades preparan panes con figuritas antropomórficas decorados con azucar color de rosa. Son las “roscas de la vida”, el “pan de los muertos” y los “huesos de manteca”.

Los floricultores cosechan la siempreviva y la cresta de gallo. Los pasteleros elaboran las famosas calaveras de azucar y los deliciosos ataúdes, mientras que las mujeres preparan flores y coronas de papel que, junto con sabrosos platillos, se ofrecerán en los altares. Se trata del mole, el arroz con leche decorado con canela o los atoles y tamales de manteca. Eso sin olvidar los “polvos de Venus” para atraer el amor o polvos negros para hacer que se muden unos vecinos molestos.

El misticismo de México se percibe en el paisaje, en su hipnótico desierto y en el silencio de un valle que protege la fe y la espiritualidad.

Escrito por Elisa de la Torre

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